Identifica los procesos involucrados en la composición de un ensayo para comprender la complejidad implicada en un ejercicio de problematización y toma de posición frente a un problema dado.
Aquí tienes la transcripción completa del ensayo “El éxito no es un lugar” de Rosa Montero:
El éxito no es un lugar
Rosa Montero
El éxito no es un lugar. Y digo esto porque la mayoría de la gente actúa como si pensase que el éxito posee, en efecto, una geografía. Que responde a medidas de latitud y de longitud, que es un espacio que se ocupa, una meseta a la que se asciende. «Cuando usted llegó al éxito», te dicen a veces algunos periodistas. Y una no puede evitar el impulso de mirar sobre el hombro («¿pero es a mí?») o de observarse los pies con aire absorto («¿a dónde dice usted que he llegado?»).
Hay quienes ni siquiera se conforman con hablar de llegar, sino que utilizan otras palabras, verbos esforzados y marciales («Fulano logró triunfar, Mengano conquistó el éxito»), verbos violentos que te esclavizan en sus ambiciones, verbos ansiosos que dejan tras de sí tierra quemada. Como si el éxito fuese una ciudadela defendida por enemigos fieros, un castillo al que hay que sitiar durante décadas, una penosa guerra. Y en cierto modo lo es: si piensas que el éxito es un lugar, el camino hacia él termina siendo una batalla idiota. Un absurdo pelear contra uno mismo.
En realidad, el éxito y el fracaso no son sino unidades de medida de la mirada de los otros. Una sustancia intangible, volátil, relativa, eminentemente fugitiva. Miramos a los demás y proyectamos sobre ellos el paisaje más imaginario: la península del triunfo, la hondanada de los despojos. Miramos a los demás y vemos en ellos cualidades y defectos que a nosotros se nos escapan. Y, sobre todo, cualidades que el deseo ajeno hace visibles. Siempre creemos que el sol calienta más en el otro patio, que lo de la acera de enfrente es más feliz con menos. Lo que sí es cierto es que tú lo crees en el tuyo. De la misma manera miramos a mengano y nos decimos: «Ha llegado al éxito», como si hubiese llegado al cuarto del tesoro. ¿Pero de dónde viene ese éxito? ¿De quién? El éxito es un espejismo que corre detrás de nosotros, como el horizonte. Y tal vez el fracaso sea un espejismo que corre detrás de nosotros, como nuestra sombra.
Hay personas tan obsesionadas con ese lugar imposible que es el triunfo y tan aterradas ante la amenaza de derrota, que se plantean toda su vida como una estrategia de ataque, como un despliegue militar a la conquista de un territorio hostil. Y así, estudian la carrera X en lugar de la carrera Z, que es la que de verdad les gusta, porque consideran que la primera, aunque aburridísima, tiene además más salidas profesionales. O aceptan un trabajo horrible en vez de abrirse, por ejemplo, abandonando un gato, porque el menos horrible, una casa cómoda, una ciudad adecuada, una ascensión rápida… pero en la empresa horrible, y muchos se sacrifican durante años, para ascender más rápidamente.
Sacrificio, ésa es la palabra que se debe emplear: «Si aguanto un tiempo ahora, si ahorro y me independizo, me haré alguien famoso, terminaré ministro». Y así se les va pasando la vida. Son como la lechera de la fábula, sólo que, en vez de verter al final el cuenco de leche, lo van vertiendo, sin parar, durante su propia existencia. Porque siempre esperan vivir en el futuro equivocado. Es en el futuro, siempre en el futuro, donde estará la vida. Y el presente (que es lo único que tenemos, lo que nos hace y nos deshace, el entramado de los días) se va escurriendo dulcemente, obediente, desdichado, sacrificado a ese dios intratable del triunfo. Una auténtica pena, un desperdicio.
Porque el éxito no es un lugar, nunca se llega. Y no es sólo que somos hijos del azar y que nos puede suceder cualquier calamidad en el camino, es que incluso si el ambicioso cumple todas sus ambiciones no se calma la herida. Lo sé, conozco a muchos. Cuando aquel que siempre quiso ser ministro logra el cargo, se siente vacío. Y con razón: ha pagado un precio exorbitante (la vida entera) por un lugar que no es un lugar. Por un tesoro que ahora brilla muy poco. Es como comprarle la torre Eiffel a un estafador…
Por eso estoy segura de que la única manera sensata de vivir es ir viviendo. Hacer aquello que creemos que debemos hacer en este momento. (…) Porque no hay otra vida que la que estás viviendo.
Tomado de: https://es.scribd.com/document/531700884/EL-EXITO-NO-ES-UN-LUGAR
ACTIVIDAD 1
Elabora un organizador gráfico como ejemplo para el tema que elegiste sobre el «El éxito no es un lugar»
ACTIVIDAD 2
Investiga y elabora un esquema en el que se muestre la identificación de la estructura del (texto»El éxito no es un lugar») ensayo
ACTIVIDAD 3
Elabora un cuadro sinóptico que presente las características, estructuras y tipos de ensayo que incluya ejemplos de cada uno en comparativa con el texto «El éxito no es un lugar»
ACTIVIDAD 4
Describe cómo la problematización de «El éxito no es un lugar» se asemeja al pensamiento crítico y cuáles son sus beneficios cuando se aplica a diversas situaciones de la vida
NOTA: DEBEN SER CUATRO HOJAS TAMAÑO CARTA, con sus títulos, a colores y con nombre y grupo
